En su mesa, los dibujos de los diseños para sus clientas, porque ella coge el lápiz y ofrece su mercancía de forma gráfica para que entre mejor por los ojos. «Eso le encanta a la gente», me dice con la voz de la experiencia. Rosa Cuervas es una sevillana sencilla a la que le gusta la creación en todas sus facetas. De niña disfrutaba disfrazando a sus amigas y de mayor con su taller, con su equipo, con bichear en internet y con aprender cada día un poco más del oficio y de los recovecos del mundo empresarial.
«Estudié en Goymar Diseño de Moda y Patronaje y luego me fui a los Estados Unidos. Allí, en casa del pintor Gary Martin, aprendí una técnica de pintura de estampación partiendo de la semilla de un árbol de Indonesia, además del método del tejido termofijado a la prenda y luego pintado con pintura de relieve. Con esta última técnica pinté camisetas y tejidos para hacer vestidos sencillos. Fue en el año 1992, yo había regresado de Norteamérica y me había instalado en un estudio de la calle Feria. Tres años más tarde empecé a ejercer mi profesión formalmente; o sea, con papeles. Hice uniformes para Ochoa, para las azafatas del McDonalds de la Campana y para las tiendas de Cuervas. Ahora tengo ilusión por hacer pañuelos pintados a mano con motivos japoneses, mezclados con los de flores que suelen adornar los mantones de Manila y luego utilizar la técnica furochiqui; o sea hacer una bolsa con el pañuelo, donde llevar, por ejemplo, libros u otros objetos para ir a la playa. Todo lo quiero compaginar con las pulseras customizadas que salen de mi taller realizadas en tejidos del tipo fayas, organzas o guipures, con incrustaciones de piedras, de madera, de nácar y diferentes botones».
Prêt-à-couture
De todas formas, lo que Rosa Cuervas quiere dejar bien claro es que su taller es artesanal y allí se hacen desde trajes de novias, a trajes de flamenca, pasando por vestidos de fiesta y de calle. «Tocamos muchos palos porque en una ocasión hice hasta una capa española. Mis trajes de novia me gusta hacerlos con tejidos fluidos: gasas de seda, tul de algodón o seda, con aplicaciones de encajes entolados y la mantilla a juego, aunque tampoco descarto un vestido más estructurado con un mikado de seda y algún detalle pintado a mano o bordado en cristal. En cuanto a los trajes de flamenca nunca son convencionales».
En su continuo discurrir para encontrar soluciones que le acerquen más a la gente, Rosa Cuervas ideó un híbrido entre la ropa a medida y el prêt-à-porter, que bautizó con el nombre de prêt-à-couture. «La gente necesita ver tu producto, así que, empujada por amigas y clientas, me decidí a hacer una colección que no fuera hecha a medida pero con calidad, a precios más asequibles y realizada en mi taller, sin necesidad de producirla en la China. Hicimos varias propuestas sobre todo trajes de chaqueta y vestidos sencillos y los presentamos en el reciente Rastrillo. Hemos tenido mucho éxito porque es una venta más rápida y mucho más rentable; captas a un público que antes se iba porque no tenía prendas terminadas. Al fin y al cabo con este método acercamos la costura a todo tipo de cliente».
«Este oficio es un arte»
Rosa, que no para de atender a su clientela, que si una señora que se prueba porque es la madre de la novia, que también lucirá un traje de la creadora; que si otras que vienen a bichear..., está convencida de que este oficio es un arte. «Aquí está la esencia de un taller artesanal de toda la vida, aunque no está valorado. Se invierte mucho tiempo, aunque yo prefiero echar muchas horas y no tenerlo en cuenta en la factura. Recuerdo que le hice un abrigo a una señora y luego le pinté el forro a mano. Eso no está pagado con nada, pero yo no lo puedo evitar, quizás porque me puede más la vena creativa que la empresarial».
Dice Rosa Cuervas que no sería nada sin su equipo, sin Fernando Marín, diseñador como ella, y sin el resto de sus colaboradores. «Les consulto todo y mis diseños mejoran con su opinión. Suelo ir a las ferias de tejidos, a la de París por supuesto y ahora acabo de regresar de la Feria de Moda de Oporto. Me eligieron junto a otras cinco empresas españolas a través de Aecom (Asociación de Empresarios de la Confección), que preside Paco Molina. Fue la primera asociación a la que me apunté y he aprendido mucho con ellos. La verdad es que le tengo que dar las gracias a mi amiga Nuria Cobo. Ella me animó a que me incorporara a la Asociación de Amigos de la Moda, a cuyo frente está Merchona Goñi. En la actualidad pertenezco a cinco, estoy a la espera de entrar en Adema  (Asociación de Empresarios y Diseñadores de Moda de Andalucía) y voy a enviar mi curriculo a la de Sastres y Modistas, de Carmen del Marco. Sinceramente, admiro toda la labor que realizan, pero me gustaría estar en un sitio que lo englobara todo, porque tengo mucha inquietud por ver cosas nuevas y porque mi empresa siga creciendo».
Moda de Sevilla
Rosa Cuervas ha desfilado por primera vez en la pasada edición de la pasarela Moda de Sevilla y está como niña con zapatos nuevos. «Ha tenido una gran repercusión y para mí ha sido una experiencia maravillosa. Me ha permitido además conocer más de cerca a Rosamar Prieto-Castro y a su mano derecha en estos asuntos, Enrique Parrilla, así como a todo el equipo de Doble Erre, que se han portado muy bien conmigo, sobre todo Pedro González».
Admiradora de los diseñadores clásicos como Balenciaga, Coco Chanel, Lanvin o Madeleine Vionnet, Rosa me descubre su secreto: los libros de historia del traje donde se suele inspirar. «Tengo mucha bibliografía sobre moda y siempre estoy buscando las últimas publicaciones. Este me lo compré en un museo de París y recoge los diseños de creadores de los años veinte. Algunos son muy actuales. Mira este y este otro y aquel plisado, fíjate en el color y en la hechura...Tengo que reconocer que este oficio es mi vida».
Entrevista realizada por la periodista Clara Guzmán